In memoriam: Dr. José Emilio Yee

El objeto más noble que puede ocupar el hombre es ilustrar a sus semejantes

Simón Bolívar

El sábado pasado mientras leía ciertos diarios en la red, me entró la viciosa curiosidad de echar un vistazo al Facebook. Entre publicaciones baladí, detuve el menú justo donde la página de la Universidad Iberoamericana anunciaba el deceso del Dr. Emilio Yee Wah, catedrático de la institución. Una congoja tocó la puerta de la estancia y se sentó a lado mío, haciéndome recordar los momentos en clase con el entrañable Dr. Yee.

Cursando la Maestría en Administración y Alta Dirección en el primer semestre, asistí a la asignatura de Desarrollo Organizacional, impartida en la primavera del 2015 por el profesor Emilio. Aprendí, entre muchas otras cosas, la importancia del clima interno en toda organización, donde el recurso humano es la parte más importante, la base de la pirámide organizacional y estudiamos además estrategias para promover la cultura del cambio en la empresa, así como herramientas para mantener una atmósfera laboral sana mediante el análisis del comportamiento organizacional.

  El profesor Yee siempre hacía énfasis en que al trabajador se le debe de tratar con dignidad y nunca ser menospreciado, la pasión por hacer el bien hacia el prójimo era evidente en el aula los martes a las 7pm. Nunca vi al profesor llegar a clase apesadumbrado, al contrario, siempre irradiaba energía. Recuerdo que en una de sus clases, nos encargó una tarea que entre varios requerimientos incluía el de cierto número de cuartillas.

   El profesor notó el rictus de desagrado de varios compañeros, de pronto, se detuvo en medio del aula, nos observó a todos y con voz firme pero con una sonrisa, dijo:

 — Muchachos, ¿Qué es para ustedes esta tareíta? Ustedes tan jóvenes y fuertes, si yo a mi edad, ando de arriba para abajo, con esta enfermedad que me aqueja, sin embargo siempre positivo me mantengo y aquí estoy, venga jóvenes ustedes pueden con eso y más.—

   Un silencio rotundo invadió el entorno, silencio que fue roto por los sollozos de algunas compañeras, un nudo en la garganta me hizo enrojecer los ojos, el profesor nos había confesado que un mal lo aquejaba desde hace tiempo y nosotros no lo sabíamos, el jamás mostró signos de decaimiento en clase. 

  El profesor estuvo durante 31 años en la Universidad Iberoamericana Torreón donde fue colaborador de tiempo completo, profesor de asignatura en diferentes departamentos académicos y coordinador del Diplomado en Habilidades Gerenciales. 

En la clase del profe Emilio no sólo aprendí la teoría de Likert, sino otras cosas que para la vida tienen más peso: la calidez humana, la pasión y entrega que hay que implementar en todo lo que se realice, la empatía hacia los demás, la nobleza y sobretodo el verle siempre el lado bueno al infamante presente, esas fueron las mejores lecciones que siempre recordaré y le estaré eternamente agradecido.

Descanse en paz Dr. Emilio Yee Wah.

* Columna publicada en la página laguna.multimedios.com el 07/04/2017

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